Amanece un martes de un
azul luminoso. Hoy tampoco toca madrugar. Nuestro programa
para este dia pasaba por visitar primero una acrópolis situada
en Cala Morell en la zona norte de la isla pero a poca
distancia de Ciutadella y mas tarde comeríamos en Cala
Fornells y por ultimo visitar el cabo de Cavalleria. Pero
vayamos por partes. Hacia las 10,30 horas partíamos en
dirección a Ciutadella bordeándola por la Ronda
Nord para desviarnos
hacia Cala Morell, total unos 12Km. Atravesamos toda la zona
edificada de apartamentos para desembocar en la playa de una
pequeña cala de unos 80m de larga y 50 de ancha rodeada de
acantilados con rocas de formas peculiares que le dan un
atractivo especial.
Debido al pequeño tamaño de la cala, en las rocas que la bordean se han ido construyendo plataformas de cemento para facilitar el baño. El fondo marino de esta cala es mitad arena, mitad rocoso y destaca por la limpieza de sus aguas. En la vaguada que termina en la playa, se encuentra un conjunto notable de cuevas prehistóricas, cavadas en el barranco, que son una muestra más de lo inigualable de este emplazamiento: la necrópolis talayótica de Cala Morell que visitamos poco después y que es de entrada gratuita. Es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la isla, formada por un conjunto de catorce cuevas excavadas artificialmente en un acantilado. La necrópolis también conserva una veintena de pequeñas cavidades ovaladas o nichos, llamadas "capades de moro", que podrían haber sido utilizadas como oseras, como urnas o para entierros infantiles. Los materiales encontrados en las cuevas indican que el cementerio estuvo en funcionamiento desde la época pretalayótica hasta el siglo II dC. Del conjunto, destacan dos "coves de forn", constituidas por pequeños cuartos, y los grandes hipogeos, con columnas y otros elementos constructivos. Uno de los grandes hipogeos tiene una fachada con relieves que imitan motivos arquitectónicos clásicos y algunas cuevas cuentan con pequeños patios delanteros. Después de pasear ampliamente por este lugar tan especial nos dirigimos de nuevo a la carretera central de la isla camino de Fornells situado desde aquí a unos 40km. A la altura de Es Mercadal nos desviamos a la izquierda pasando de nuevo muy cerca de Monte Toro.
Debido al pequeño tamaño de la cala, en las rocas que la bordean se han ido construyendo plataformas de cemento para facilitar el baño. El fondo marino de esta cala es mitad arena, mitad rocoso y destaca por la limpieza de sus aguas. En la vaguada que termina en la playa, se encuentra un conjunto notable de cuevas prehistóricas, cavadas en el barranco, que son una muestra más de lo inigualable de este emplazamiento: la necrópolis talayótica de Cala Morell que visitamos poco después y que es de entrada gratuita. Es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la isla, formada por un conjunto de catorce cuevas excavadas artificialmente en un acantilado. La necrópolis también conserva una veintena de pequeñas cavidades ovaladas o nichos, llamadas "capades de moro", que podrían haber sido utilizadas como oseras, como urnas o para entierros infantiles. Los materiales encontrados en las cuevas indican que el cementerio estuvo en funcionamiento desde la época pretalayótica hasta el siglo II dC. Del conjunto, destacan dos "coves de forn", constituidas por pequeños cuartos, y los grandes hipogeos, con columnas y otros elementos constructivos. Uno de los grandes hipogeos tiene una fachada con relieves que imitan motivos arquitectónicos clásicos y algunas cuevas cuentan con pequeños patios delanteros. Después de pasear ampliamente por este lugar tan especial nos dirigimos de nuevo a la carretera central de la isla camino de Fornells situado desde aquí a unos 40km. A la altura de Es Mercadal nos desviamos a la izquierda pasando de nuevo muy cerca de Monte Toro.
Una vez en Fornells
pudimos apreciar un bellísimo y tradicional puerto de
pescadores que se ha convertido en lugar de referencia gracias
a sus restaurantes de frescos productos marineros. En sus
casas caladas de blanco, los habitantes de este pueblecito
siempre han llevado una vida tranquila y de respeto con la
naturaleza.
Después del blanco es el
azul otro de los colores de esta zona (se encuentra en las
aguas limpias y cristalinas de su puerto). No es en vano que
se declaró como Reserva Marina toda la zona que se extiende
alrededor del puerto desde el Cap Gros hasta la Punta
des Morter.
Recorrimos el pequeño
pueblo de un extremo a otro y nos detuvimos en un pequeño
restaurante de la calle Mayor llamado “La Guapa”,
un coqueto rincón con terraza especializado en carnes,
pescados y cocina argentina donde después pensabamos comer.
De momento pensamos disfrutar en su terraza de una cerveza
bien fria al tiempo que cerrábamos la reserva de una mesa
para mas tarde. Justo en la mesa de al lado nos llamo la
atención la presencia de dos pintorescos personajes por como
vestian y hablaban. Enseguida nos dirigimos a ellos y n
tuvieron ningún inconveniente a que nos sentáramos en su mesa
y poder escuchar múltiples anécdotas de Fornells y sus
habitantes. La verdad es que pasamos un rato muy agradable en
su compañía. La hora de la comida se nos hecho encima y dado
que estábamos junto al restaurante y algo hambrientos
decidimos sentarnos en su interior y pedir la famosa
caldereta de Langosta que tanto nos habían recomendado y que
es quizás el plato más reconocido, más delicioso y apreciado,
de los que podemos comer en Menorca. Un manjar a cuya
tentación deberemos sucumbir para darnos cuenta de su
exquisitez. Se dice que en una caldereta tiene que haber
siempre, al menos una langosta hembra ya que son las más
sabrosas porque traen huevos consigo. La comida en “La Guapa”
estupenda y el servicio exquisito. Mientras preparaban la
caldereta nos sirvieron unos entrantes a base de espárragos
gratinados y una fuente de mejillones al estilo argentino,
muy sabrosos por cierto. Por fin llega la caldereta,
increible, parece que no vamos a poder con ella pero al final
nos la acabamos y un poco sentimos que esto ocurriera. Por
ultimo un postre a base de macedonia de frutas con nata. Todo
riquísimo y a un precio muy aceptable, tanto que en nuestra
próxima visita a Menorca no dudaríamos en visitar de nuevo
este pequeño restaurante. Despues de este ataque de gula lo
que se necesitaba era hacer algo de ejercicio, dicho y hecho,
nos encaminamos andando hacia una de las torres de defensa más
grandes de la isla y fue construida durante la época inglesa a
principios del siglo XIX, con el objetivo de vigilar y
proteger la entrada del puerto, impedir desembarcos enemigos y
proteger el castillo de Sant Antoni. El edificio tiene forma
troncocónica, construido con piedra mortero y refuerzos de
arenisca y consta de una cisterna, un almacén para las armas,
municiones y alimentos además de una planta donde se alojaba
la guarnición, y una plataforma de artillería. Al igual que en
todas las torres defensivas de Menorca, desde la Torre
de Fornells se pueden divisar otras dos torres. Este sistema
estaba diseñado para poder comunicarse entre ellas. Al subir a
la torre pasamos junto a una Capilla de Nuestra Señora de
Lourdes, un pequeño santuario escavado en la roca, que al
parecer estaban restaurando.
Regresamos de nuevo a la
zona del puerto de Fornells donde teníamos aparcado el coche y
enseguid a partíamos hacia nuestra próxima visita, el cabo de
Cavalleria. Este faro situado a 6 km
de Fornells y sin embargo es necesario hacer un recorrido en
coche de algo más de 14Km por carreteras mas bien estrechas.
Perteneciente al municipio de Mercadal, conforma uno de los
lugares más bellos de la isla. Cuenta con acantilados de casi
90 metros
de altura y que ofrece un panorama espectacular de la costa
norte siendo el punto más septentrional de la Isla
de Menorca. Aparcamos en una pequeña zona despejada de rocas a
unos 500 metros
del recinto donde se encuentra el faro, desde aquí nos
acercamos andando a sus inmediaciones.
Es uno de los cuatro faros
proyectados por Antonio López y Montalvo y el único de todos
ellos que permanece en activo y sin modificaciones de
importancia. Se inauguró en 1857. En esa zona costera se
habían producido desde el siglo XIV, más de setecientos
naufragios. A pesar de la ayuda que supuso la colocación de
este faro, siguieron produciéndose algunos naufragios de
importancia lo que motivó la construcción de los Faros de
Favaritx y Punta Nati. Se mantuvo con petróleo hasta los años
80, siendo el último faro de Baleares en utilizarlo. El faro
emite una luz blanca en grupos de dos destellos cada 10
segundos. Su alcance nominal nocturno es de 22 millas
náuticas.
Tras dar un complicado paseo alrededor del recinto
del faro sorteando innumerables rocas regresamos al coche para
regresar a Mercadal donde tomaríamos la carretera central que
nos llevaría de nuevo al hotel. La jornada terminaba en el
salón de baile, infusión de manzanilla, música, algo de baile
y conversación con buenos amigos como Pedro y Loli residentes
en Zaragoza.