03 abril 2012

Vacaciones en Menorca VII

Amanece un martes de un azul luminoso. Hoy tampoco toca madrugar. Nuestro programa para este dia pasaba por visitar primero una acrópolis situada en Cala Morell en la zona norte de la isla pero a poca distancia de Ciutadella y mas tarde comeríamos en Cala Fornells y por ultimo visitar el cabo de Cavalleria. Pero vayamos por partes. Hacia las 10,30 horas partíamos en dirección a Ciutadella bordeándola por la Ronda Nord para desviarnos hacia Cala Morell, total unos 12Km. Atravesamos toda la zona edificada de apartamentos para desembocar en la playa de una pequeña cala de unos 80m de larga y 50 de ancha rodeada de acantilados con rocas de formas peculiares que le dan un atractivo especial.
Debido al pequeño tamaño de la cala, en las rocas que la bordean se han ido construyendo plataformas de cemento para facilitar el baño. El fondo marino de esta cala es mitad arena, mitad rocoso y destaca por la limpieza de sus aguas. En la vaguada que termina en la playa, se encuentra un conjunto notable de cuevas prehistóricas, cavadas en el barranco, que son una muestra más de lo inigualable de este emplazamiento: la necrópolis talayótica de Cala Morell que visitamos poco después y que es de entrada gratuita. Es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la isla, formada por un conjunto de catorce cuevas excavadas artificialmente en un acantilado. La necrópolis también conserva una veintena de pequeñas cavidades ovaladas o nichos, llamadas "capades de moro", que podrían haber sido utilizadas como oseras, como urnas o para entierros infantiles. Los materiales encontrados en las cuevas indican que el cementerio estuvo en funcionamiento desde la época pretalayótica hasta el siglo II dC. Del conjunto, destacan dos "coves de forn", constituidas por pequeños cuartos, y los grandes hipogeos, con columnas y otros elementos constructivos. Uno de los grandes hipogeos tiene una fachada con relieves que imitan motivos arquitectónicos clásicos y algunas cuevas cuentan con pequeños patios delanteros. Después de pasear ampliamente por este lugar tan especial nos dirigimos de nuevo a la carretera central de la isla camino de Fornells situado desde aquí a unos 40km. A la altura de Es Mercadal nos desviamos a la izquierda pasando de nuevo muy cerca de Monte Toro.
Una vez en Fornells pudimos apreciar un bellísimo y tradicional puerto de pescadores que se ha convertido en lugar de referencia gracias a sus restaurantes de frescos productos marineros. En sus casas caladas de blanco, los habitantes de este pueblecito siempre han llevado una vida tranquila y de respeto con la naturaleza.
Después del blanco es el azul otro de los colores de esta zona (se encuentra en las aguas limpias y cristalinas de su puerto). No es en vano que se declaró como Reserva Marina toda la zona que se extiende alrededor del puerto desde el Cap Gros hasta la Punta des Morter.
Recorrimos el pequeño pueblo de un extremo a otro y nos detuvimos en un pequeño restaurante de la calle Mayor llamado “La Guapa”, un coqueto rincón con terraza especializado en carnes, pescados y cocina argentina donde después pensabamos comer.  De momento pensamos disfrutar en su terraza de una cerveza bien fria al tiempo que cerrábamos la reserva de una mesa  para mas tarde. Justo en la mesa de al lado nos llamo la atención la presencia de dos pintorescos personajes por como vestian y hablaban. Enseguida nos dirigimos a ellos y n tuvieron ningún inconveniente a que nos sentáramos en su mesa y poder escuchar múltiples anécdotas de Fornells y sus habitantes. La verdad es que pasamos un rato muy agradable en su compañía. La hora de la comida se nos hecho encima y dado que estábamos junto al restaurante y algo hambrientos decidimos sentarnos en  su interior y pedir la famosa caldereta de Langosta que tanto nos habían recomendado y que es quizás el plato más reconocido, más delicioso y apreciado, de los que podemos comer en Menorca. Un manjar a cuya tentación deberemos sucumbir para darnos cuenta de su exquisitez. Se dice que en una caldereta tiene que haber siempre, al menos una langosta hembra ya que son las más sabrosas porque traen huevos consigo. La comida en “La Guapa” estupenda y el servicio exquisito. Mientras preparaban la caldereta nos sirvieron unos entrantes a base de espárragos gratinados y  una fuente de mejillones al estilo argentino, muy sabrosos por cierto. Por fin llega la caldereta, increible, parece que no vamos a poder con ella pero al final nos la acabamos y un poco sentimos que esto ocurriera. Por ultimo un postre a base de macedonia de frutas con nata. Todo riquísimo y a un precio muy aceptable, tanto que en nuestra próxima visita a Menorca no dudaríamos en visitar de nuevo este pequeño restaurante. Despues de este ataque de gula lo que se necesitaba era hacer algo de ejercicio, dicho y hecho, nos encaminamos andando hacia una de las torres de defensa más grandes de la isla y fue construida durante la época inglesa a principios del siglo XIX, con el objetivo de vigilar y proteger la entrada del puerto, impedir desembarcos enemigos y proteger el castillo de Sant Antoni. El edificio tiene forma troncocónica, construido con piedra mortero y refuerzos de arenisca y consta de una cisterna, un almacén para las armas, municiones y alimentos además de una planta donde se alojaba la guarnición, y una plataforma de artillería. Al igual que en todas las torres defensivas de Menorca, desde la Torre de Fornells se pueden divisar otras dos torres. Este sistema estaba diseñado para poder comunicarse entre ellas. Al subir a la torre pasamos junto a una Capilla de Nuestra Señora de Lourdes, un pequeño santuario escavado en la roca, que al parecer estaban restaurando.
Regresamos de nuevo a la zona del puerto de Fornells donde teníamos aparcado el coche y enseguid  a partíamos hacia nuestra próxima visita, el cabo de Cavalleria. Este faro situado a 6 km de Fornells y sin embargo es necesario hacer un recorrido en coche de algo más de 14Km por carreteras mas bien estrechas. Perteneciente al municipio de Mercadal, conforma uno de los lugares más bellos de la isla. Cuenta con acantilados de casi 90 metros de altura y que ofrece un panorama espectacular de la costa norte siendo el punto más septentrional de la Isla  de Menorca. Aparcamos en una pequeña zona despejada de rocas a unos 500 metros del recinto donde se encuentra el faro, desde aquí nos acercamos andando a sus inmediaciones.
Es uno de los cuatro faros proyectados por Antonio López y Montalvo y el único de todos ellos que permanece en activo y sin modificaciones de importancia. Se inauguró en 1857. En esa zona costera se habían producido desde el siglo XIV, más de setecientos naufragios. A pesar de la ayuda que supuso la colocación de este faro, siguieron produciéndose algunos naufragios de importancia lo que motivó la construcción de los Faros de Favaritx y Punta Nati. Se mantuvo con petróleo hasta los años 80, siendo el último faro de Baleares en utilizarlo. El faro emite una luz blanca en grupos de dos destellos cada 10 segundos. Su alcance nominal nocturno es de 22 millas náuticas.  
Tras dar un complicado paseo alrededor del recinto del faro sorteando innumerables rocas regresamos al coche para regresar a Mercadal donde tomaríamos la carretera central que nos llevaría de nuevo al hotel. La jornada terminaba en el salón de baile, infusión de manzanilla, música, algo de baile y conversación con buenos amigos como Pedro y Loli residentes en Zaragoza.