A principios de octubre ya habia imaginado como celebrar mi 76 aniversario. Así que envié un enlace relacionado con la Fundación Pascual Maragall a cada uno de las 11 personas a las que pensaba invitar a una comida, en los terminos siguientes": Querida familia, Este año me hace especial ilusión celebrar mi 76º cumpleaños de una manera solidaria. En lugar de regalos, os propongo algo que me emociona: apoyar con un donativo a la Fundación Pasqual Maragall, que impulsa la investigación para un futuro sin Alzheimer y acompaña a las familias cuidadoras. Si preferís, también podéis colaborar haciéndoos socio/a con una pequeña cuota periódica. Gracias por estar siempre ahí y por acompañarme también en esta forma de celebrar. Vuestro cariño es el mejor regalo; si además podemos aportar a una causa que suma, me hará doblemente feliz. Un abrazo."
Por otra parte, les remiti un WhatSapp para que acudieran el 12 de octubre a reunion familiar con comida en el Restaurante "La Malaxica" de Vilanova, que ya habiamos probado en la celebracion del 75 cumple de Marisa en Agosto y que fue una experiencia satisfactoria.
Se repitio la buena experiencia en esta ocasion y a los brindis con cava, tuve ocasion de dirigirme a la familia y leer el siguiente texto.
Bueno, a estas alturas de la vida ya no se cuentan años, se celebran capítulos… y este capítulo tiene un poema dentro. Allá por 1970, una persona muy querida escribió unos versos que, como el buen vino, han ganado cuerpo con el tiempo.
En esas palabras jóvenes hay mucha vida, mucha verdad y, sobre todo, ese hilo que nos ha traído hasta este momento.
Antes de brindar, me gustaría leeros esos versos.
Recluta que te marchas a cumplir tu obligación,
y dejas a tu madre y a tu novia llorando con desesperación.
Son dos cariños distintos, pero los dos con mucho amor,
te desean, recluta, que vuelvas junto a las dos.
Pasarás penas, hambre y dolor,
pero nunca tanto como nosotras dos.
Hoy, recluta, recluta de aviación.
La noche es tenebrosa, truenos y relámpagos.
Una niña en su cuarto llora, no duerme, añora:
el hombre que ama no está ahora.
Mira a la lejanía y piensa “¡qué lejos, qué angustia!”.
Cierra los ojos, le ve y, al instante, invoca:
“Qué cerca está ahora”.
El sueño la vence, duerme como una niña.
Sueña, añora con el día.
La noche es tenebrosa, truenos y relámpagos.
Una niña en su cuarto llora, no duerme, añora:
el hombre que ama no está ahora.
Brindemos por lo vivido, por lo que estamos viviendo y por lo que vendrá.
Finalizabamos la jornada dando un paseo por el entorno del paseo maritimo, regresando a casa alrededor de las 19:30.



