04 marzo 2011

Paris (Prologo de un proyecto)

Se trata de hacer una escapada a Paris, la Ciudad de la Luz, la tercera ciudad mas visitada del mundo donde según dicen puedes descubrir sensaciones diferentes a las que hasta hoy conocías. Un maravilloso rincón del planeta, conocido como la ciudad del amor y que todos deberíamos visitar al menos una vez en la vida. En esta ocasión gracias a la generosidad y al cariño de nuestros hijos nos fué posible realizar este proyecto largamente acariciado.
El sobrenombre de "Ciudad de la Luz" se debe a que Paris fue la primera ciudad en dotar a sus calles y edificios importantes de luz eléctrica, lo que causó admiración en todo el mundo, aunque este nombre también podría deberse perfectamente a que Francia, y en concreto París, ha sido también la luz del mundo y ciudad adelantada a su tiempo como muestra el hecho de que aquí se fraguaron los derechos del hombre, y los principios de libertad, igualdad y fraternidad, principios que aún hoy no están presentes en muchos lugares del mundo.
Empezamos a planificar el viaje. Primero debíamos elegir las fechas. Parecía que la época mas adecuada en todos los aspectos podía ser  el comienzo del otoño y mas concretamente la segunda quincena de septiembre, siempre que pudiéramos hacer coincidir las reservas del alojamiento y los vuelos.
Primera tarea, visitar agencias de viajes, recoger catálogos comparar precios por Internet etc. Parecida tarea tuvimos que hacer para localizar la compañía aérea más conveniente  sobre todo pensando que queríamos volar al aeropuerto de Orly situado al sur de la ciudad.
En un par de semanas conseguimos acumular tanta información que cada vez estábamos más perdidos. Teníamos referencias sobre las calidades hoteleras de Paris bastante diferentes a las de España por lo que estábamos decididos por un hotel de tres estrellas como mínimo a pesar de los precios, pero no quedaba otra, eso si, podíamos mejorar los precios utilizando un hotel algo mas alejado del centro teniendo en cuenta que el trasporte publico de Paris funciona bastante bien.
También analizamos como alternativa el apartotel al ofrecer una mayor autonomía y alguna mejora en los precios. Finalmente nos decidimos por un apartamento a través de la agencia de intermediación Homelidays vía Internet (www.homelidays.es), una agencia que factura la comisión al propietario y que gestiona bastante bien el contacto entre las partes.
El 20 de agosto confirmo mi reserva mediante una transferencia bancaria de 100 € de un apartamento situado en el distrito 11, rue  Moret, 17,  desde el 19  al 25 de septiembre, por un importe total de 300.
Al día siguiente gestiono el vuelo con la compañía Vueling. Salida desde Barcelona el 19 sep a las 10,40 H  y regreso desde Orly el 25 sep  a las 14,55 H. Total importe del vuelo 272,50€. Bueno, parecía que no había sido tan difícil, solo quedaba esperar. Mientras tanto intercambiaba mensajes por Mail con el propietario del apartamento, preguntándole detalles de la zona, transportes, lugares a visitar etc. 
Y por fin llego el día, el vuelo transcurrió sin nada reseñable incluso con una puntualidad a la que no estamos acostumbrados. En Orly nos esperaba un día luminoso y primaveral, teníamos preparadas varias opciones de transporte para llegar a la ciudad y al final pienso que elegimos una de las peores, a saber: Tomamos desde el terminal oeste donde nos encontrábamos un autobús hasta el inicio de la línea 7 de metro (Villejuif-Louis Aragón). En Place d’Italie hacemos transbordo a la línea 6 hasta el final (Nation). Otro transbordo a la línea 2 nos sitúa en Couronnes donde salimos al exterior dispuestos a localizar le rue Moret, 17 que estaba a unos 400 metros de la boca de metro según mis cálculos. Verdaderamente fue toda una primera experiencia del Metro de Paris y nada buena por cierto. Ausencia de escaleras mecánicas, estaciones sucias y sombrías, nada que ver con la red de Madrid o Barcelona. Después de esto decidimos optar casi siempre por el bus en nuestros desplazamientos por la ciudad.
La boca de metro de Couronnes nos situaba en el Boulevard de Belleville, en pleno centro de un mercadillo inmenso, lleno de tenderetes, mercancías de lo más variado y gente de todo tipo. Al principio un poco desorientado por un entorno que no esperábamos nos quedamos parados pero enseguida reaccionamos y nos dirigimos a la persona que teníamos más cercana para preguntarle por la dirección de nuestro apartamento. No conocía la calle pero eso no fue obstáculo para que nos pidiera que le acompañáramos a una brasserie que había frente a nosotros y allí preguntado a varias de la personas que estaban en el local enseguida nos indicaron lo que debíamos de hacer para llegar a nuestro destino. Ya no había ninguna duda y en pocos minutos estábamos frente a la fachada del edificio que buscábamos. Una calle no muy grande, poblada de coches, apenas locales comerciales y muy tranquilos como pudimos comprobar durante todos los días que permanecimos allí.
En ese edificio con  puerta de entrada pintada en un tono rojo y en la 5ª planta se encontraba nuestro apartamento. Un teclado en un lateral nos hizo pensar que  se trataba de la llave de acceso al interior pero  no teníamos la clave y no había timbres para llamar optamos por avisar de nuestra llegada llamando al teléfono que nos habían proporcionado. Enseguida nos abrieron y nos encontramos con Christian un joven tipo “Bob Marley” que muy amablemente cargo con nuestra pesada maleta hasta el apartamento. Una vez arriba, las explicaciones de Christian, la llave con una cerradura muy original para evitar dejarte las llaves dentro y la puerta cerrada, la cocina, el menaje, la tele, el Wifi etc. Una vez solos, comprobamos que el apartamento era fiel reflejo de lo que habíamos visto en las fotos que aparecían en la pagina de Homelidays, justo, luminoso y con todo lo necesario para pasar unos días haciendo turismo en Paris. A continuación deshacer la maleta, descansar un poco, refrescarse un poco en la ducha y como ya era algo tarde decidimos localizar algún súper y aprovisionarnos de material  para los desayunos y quizás alguna cena etc. ya que las comidas era previsible que las haríamos sobre la marcha. De nuevo Christian se presto a acompañarnos hasta un pequeño súper de su confianza. De vuelta a casa aprovechamos para descansar de una jornada algo ajetreada sabiendo que al día siguiente empezaría nuestra aventura en la Ciudad de Paris.