Se trata de hacer una escapada a
Paris, la Ciudad de la Luz, la tercera ciudad mas visitada
del mundo donde según dicen puedes descubrir sensaciones
diferentes a las que hasta hoy conocías. Un maravilloso
rincón del planeta, conocido como la ciudad del amor y que
todos deberíamos visitar al menos una vez en la vida. En
esta ocasión gracias a la generosidad y al cariño de
nuestros hijos nos fué posible realizar este proyecto
largamente acariciado.
El sobrenombre de "Ciudad de la Luz"
se debe a que Paris fue la primera ciudad en dotar a sus
calles y edificios importantes de luz eléctrica, lo que causó
admiración en todo el mundo, aunque este nombre también podría
deberse perfectamente a que Francia, y en concreto París, ha
sido también la luz del mundo y ciudad adelantada a su tiempo
como muestra el hecho de que aquí se fraguaron los derechos
del hombre, y los principios de libertad, igualdad y
fraternidad, principios que aún hoy no están presentes en
muchos lugares del mundo.
Empezamos a planificar el viaje.
Primero debíamos elegir las fechas. Parecía que la época mas
adecuada en todos los aspectos podía ser el comienzo del
otoño y mas concretamente la segunda quincena de septiembre,
siempre que pudiéramos hacer coincidir las reservas del
alojamiento y los vuelos.
Primera tarea, visitar agencias de
viajes, recoger catálogos comparar precios por Internet etc.
Parecida tarea tuvimos que hacer para localizar la compañía
aérea más conveniente sobre todo pensando que queríamos volar
al aeropuerto de Orly situado al sur de la ciudad.
En un par de semanas conseguimos
acumular tanta información que cada vez estábamos más
perdidos. Teníamos referencias sobre las calidades hoteleras
de Paris bastante diferentes a las de España por lo que
estábamos decididos por un hotel de tres estrellas como mínimo
a pesar de los precios, pero no quedaba otra, eso si, podíamos
mejorar los precios utilizando un hotel algo mas alejado del
centro teniendo en cuenta que el trasporte publico de Paris
funciona bastante bien.
También analizamos como alternativa
el apartotel al ofrecer una mayor autonomía y alguna mejora en
los precios. Finalmente nos decidimos por un apartamento a
través de la agencia de intermediación Homelidays vía Internet
(www.homelidays.es),
una agencia que factura la comisión al propietario y que
gestiona bastante bien el contacto entre las partes.
El 20 de agosto confirmo mi reserva
mediante una transferencia bancaria de 100 € de un apartamento
situado en el distrito 11, rue Moret, 17, desde el 19 al 25
de septiembre, por un importe total de 300.
Al día siguiente gestiono el vuelo
con la compañía Vueling. Salida desde Barcelona el 19 sep a
las 10,40 H y regreso desde Orly el 25 sep a las 14,55 H.
Total importe del vuelo 272,50€. Bueno, parecía que no había
sido tan difícil, solo quedaba esperar. Mientras tanto
intercambiaba mensajes por Mail con el propietario del
apartamento, preguntándole detalles de la zona, transportes,
lugares a visitar etc.
Y por fin llego el día, el vuelo
transcurrió sin nada reseñable incluso con una puntualidad a
la que no estamos acostumbrados. En Orly nos esperaba un día
luminoso y primaveral, teníamos preparadas varias opciones de
transporte para llegar a la ciudad y al final pienso que
elegimos una de las peores, a saber: Tomamos desde el terminal
oeste donde nos encontrábamos un autobús hasta el inicio de la
línea 7 de metro (Villejuif-Louis Aragón). En Place d’Italie
hacemos transbordo a la línea 6 hasta el final (Nation). Otro
transbordo a la línea 2 nos sitúa en Couronnes donde salimos
al exterior dispuestos a localizar le rue Moret, 17 que estaba
a unos 400 metros de la boca de metro según mis cálculos.
Verdaderamente fue toda una primera experiencia del Metro de
Paris y nada buena por cierto. Ausencia de escaleras
mecánicas, estaciones sucias y sombrías, nada que ver con la
red de Madrid o Barcelona. Después de esto decidimos optar
casi siempre por el bus en nuestros desplazamientos por la
ciudad.
La boca de metro de Couronnes nos
situaba en el Boulevard de Belleville, en pleno centro de un
mercadillo inmenso, lleno de tenderetes, mercancías de lo más
variado y gente de todo tipo. Al principio un poco
desorientado por un entorno que no esperábamos nos quedamos
parados pero enseguida reaccionamos y nos dirigimos a la
persona que teníamos más cercana para preguntarle por la
dirección de nuestro apartamento. No conocía la calle pero eso
no fue obstáculo para que nos pidiera que le acompañáramos a
una brasserie que había frente a nosotros y allí preguntado a
varias de la personas que estaban en el local enseguida nos
indicaron lo que debíamos de hacer para llegar a nuestro
destino. Ya no había ninguna duda y en pocos minutos estábamos
frente a la fachada del edificio que buscábamos. Una calle no
muy grande, poblada de coches, apenas locales comerciales y
muy tranquilos como pudimos comprobar durante todos los días
que permanecimos allí.
En ese edificio con puerta de
entrada pintada en un tono rojo y en la 5ª planta se
encontraba nuestro apartamento. Un teclado en un lateral nos
hizo pensar que se trataba de la llave de acceso al interior
pero no teníamos la clave y no había timbres para llamar
optamos por avisar de nuestra llegada llamando al teléfono que
nos habían proporcionado. Enseguida nos abrieron y nos
encontramos con Christian un joven tipo “Bob Marley” que muy
amablemente cargo con nuestra pesada maleta hasta el
apartamento. Una vez arriba, las explicaciones de Christian,
la llave con una cerradura muy original para evitar dejarte
las llaves dentro y la puerta cerrada, la cocina, el menaje,
la tele, el Wifi etc. Una vez solos, comprobamos que el
apartamento era fiel reflejo de lo que habíamos visto en las
fotos que aparecían en la pagina de Homelidays, justo,
luminoso y con todo lo necesario para pasar unos días haciendo
turismo en Paris. A continuación deshacer la maleta, descansar
un poco, refrescarse un poco en la ducha y como ya era algo
tarde decidimos localizar algún súper y aprovisionarnos de
material para los desayunos y quizás alguna cena etc. ya que
las comidas era previsible que las haríamos sobre la marcha.
De nuevo Christian se presto a acompañarnos hasta un pequeño
súper de su confianza. De vuelta a casa aprovechamos para
descansar de una jornada algo ajetreada sabiendo que al día
siguiente empezaría nuestra aventura en la Ciudad de Paris.