Finalizado con casi 10 años mi parvulario en el colegio "La Milagrosa", mi madre lo tenía clarísimo: el “hombre de la casa” debía seguir estudiando. Y así poder cumplir uno de sus dos sueños patriótico-místicos: o cura, o capitán general. Sin término medio.
Así que puso rumbo al Instituto Nacional de Enseñanza Media “José Zorrilla”, situado en la Plaza de San Pablo, frente al Palacio Real (por si lo de capitán general cuajaba por ósmosis). El 30 de abril de 1959 me inscribió para el examen de ingreso de junio, previo pago (en metálico, faltaría más), de 85 pesetas.
Aprobé el ingreso y el 2 de junio de 1959 me admitieron en 1.º de Bachillerato (1959-60). Matrícula ordinaria: primer pago de 200 pesetas; segundo plazo, 160 pesetas el 29 de febrero de 1960 (sí, también pagábamos en día bisiesto: la educación no entiende de calendarios).
Hice los cuatro años de Bachillerato con matrícula gratuita, debido a la situación económica de mi familia y a las calificaciones obtenidas, y el 1 de junio de 1963 me inscribí en los exámenes de Grado Elemental. El 26 de junio llegó el veredicto: APTO. El 7 de octubre me entregaron el Título de Bachiller. No era sotana ni charreteras, pero sonaba a futuro.
Como guinda administrativa, el tribunal me expidió un certificado confirmando que también era apto en Formación del Espíritu Nacional y en Educación Física para el Grado Elemental.
Qué significaba esto, pues: que tenía un espíritu firme y hacía flexiones correctas. Vamos, que si no llegaba a cura ni a capitán, al menos estaba alineado con la doctrina oficial del régimen y físicamente en condiciones para cargar la cartera de libros.
Balance final: mi madre no consiguió ni un cura ni un capitán general… ni púlpitos ni desfiles, pero si un bachiller que no se lo saltaba un gitano. Y, visto lo visto, aquellas 85 pesetas del ingreso fueron la mejor inversión estratégica, que no compraron un general ni un cura, solo un superviviente con diploma, capaz de conjugar el pretérito, esquivar los reglazos y finalizar esta aventura con el estandarte muy alto.
