08 mayo 2025

Maribel y Modesto. Escapada a Reus y Vila-seca (07 Mayo 2025)

El pasado martes 6 tuvimos el placer de pasar una jornada diferente con Maribel y Modesto, unos buenos amigos que se alojaban en el hotel Estival Park Silmar. La idea era sencilla: encontrarnos por la mañana, hacer un pequeño recorrido por Reus, comer algo rico y aprovechar la tarde para visitar Vila-seca. El plan, como verás, se desarrolló entre paseos, cafés, descubrimientos gastronómicos… y alguna que otra sorpresa.

Reencuentro y rumbo a Reus

Nos citamos a primera hora de la mañana en el hotel y llegamos sobre las 10:00 h. Tras los abrazos de rigor, pusimos rumbo a Reus, a unos 15 kilómetros de distancia. Aparcamos en el parking Simonet, ideal por su cercanía al centro histórico.

Nuestra primera parada fue la plaza del General Prim, donde aprovechamos para tomar unos cafés en la terraza de la cafetería Viena, disfrutando del ambiente tranquilo y soleado. Desde allí, seguimos caminando hasta la plaza del Mercadal, el corazón de la ciudad, y empezamos a buscar un sitio donde comer.

Explorando opciones para comer

Pensamos en probar el restaurante La Marieta, ubicado en el Carrer de la Presó, 23. El local era pequeño y algo apagado en apariencia. No ofrecían menú del día, solo platillos y raciones. A pesar de ello, hicimos una reserva para las 13:30 h por si no encontrábamos algo mejor.

Continuamos el paseo y al pasar por la iglesia del Priorat de Sant Pere, que estaba cerrada, descubrimos en la cercana plaza de las Peixateries un local con un nombre curioso: La Kchoperia. En su escaparate, un menú por 14 € y una presentación muy apetecible captaron nuestra atención.

Decidimos entrar a preguntar y nos atendió Jesús, quien nos explicó que el restaurante ofrecía cocina asturiana, ya que la cocinera era de esa región. La propuesta nos convenció y, sin pensarlo mucho, hicimos una nueva reserva, cancelando la anterior en La Marieta por teléfono.

Almuerzo en La Kchoperia

Llegada la hora, volvimos a La Kchoperia. Dudamos entre comer en la terraza o dentro del local. Aunque fuera hacía algo de viento y las sillas no eran del todo cómodas, finalmente optamos por el interior, algo más acogedor.

El menú fue el siguiente: todos pedimos alubias con pulpo (aunque los pulpitos brillaron por su ausencia), y como segundo, compartimos rabo estofado para dos, salmón a la plancha para uno y ensalada César para el resto.

Las alubias estaban bien cocidas y sabrosas, aunque templadas. El salmón y las ensaladas resultaron correctos, sin destacar especialmente. El rabo de toro gustó por su salsa intensa y las patatas gajo bien hechas, aunque algunos trozos más pequeños estaban algo duros.

Finalizamos con cafés, unos chupitos cortesía de la casa, y una sobremesa larga y agradable que redondeó la experiencia.

Tarde tranquila en Vila-seca

Sobre las 17:30 h recogimos el coche y nos dirigimos a Vila-seca, a poco más de 7 km. Aparcamos junto a la plaza del Parque de la Riera y nos encaminamos hacia la zona del castillo y la iglesia. Antes de seguir, hicimos una parada para tomar café en el bar Cuatro Caminos, regentado por ciudadanos chinos.

Tras cruzarnos con la iglesia, llegamos al castillo de Vila-seca, que lamentablemente estaba cerrado. A través de la valla que lo rodea, pudimos al menos apreciar parte de su estructura.

Despedida y regreso

Ya caída la tarde, volvimos al coche para llevar a nuestros amigos de regreso a su hotel. Nos despedimos con la promesa de repetir una salida similar en otra ocasión. Nosotros regresamos a Vilanova, donde llegamos hacia las 20:45 h, cansados pero contentos


Conclusión: una jornada sencilla, sin prisas, con buenos momentos y la satisfacción de haber compartido tiempo con unos buenos amigos.