Reencuentro y rumbo a Reus
Nuestra primera parada fue la plaza del General Prim, donde aprovechamos para tomar unos cafés en la terraza de la cafetería Viena, disfrutando del ambiente tranquilo y soleado. Desde allí, seguimos caminando hasta la plaza del Mercadal, el corazón de la ciudad, y empezamos a buscar un sitio donde comer.
Explorando opciones para comer
Continuamos el paseo y al pasar por la iglesia del Priorat de Sant Pere, que estaba cerrada, descubrimos en la cercana plaza de las Peixateries un local con un nombre curioso: La Kchoperia. En su escaparate, un menú por 14 € y una presentación muy apetecible captaron nuestra atención.
Decidimos entrar a preguntar y nos atendió Jesús, quien nos explicó que el restaurante ofrecía cocina asturiana, ya que la cocinera era de esa región. La propuesta nos convenció y, sin pensarlo mucho, hicimos una nueva reserva, cancelando la anterior en La Marieta por teléfono.
Almuerzo en La Kchoperia
El menú fue el siguiente: todos pedimos alubias con pulpo (aunque los pulpitos brillaron por su ausencia), y como segundo, compartimos rabo estofado para dos, salmón a la plancha para uno y ensalada César para el resto.
Las alubias estaban bien cocidas y sabrosas, aunque templadas. El salmón y las ensaladas resultaron correctos, sin destacar especialmente. El rabo de toro gustó por su salsa intensa y las patatas gajo bien hechas, aunque algunos trozos más pequeños estaban algo duros.
Finalizamos con cafés, unos chupitos cortesía de la casa, y una sobremesa larga y agradable que redondeó la experiencia.
Tarde tranquila en Vila-seca
Tras cruzarnos con la iglesia, llegamos al castillo de Vila-seca, que lamentablemente estaba cerrado. A través de la valla que lo rodea, pudimos al menos apreciar parte de su estructura.
Despedida y regreso
Ya caída la tarde, volvimos al coche para llevar a nuestros amigos de regreso a su hotel. Nos despedimos con la promesa de repetir una salida similar en otra ocasión. Nosotros regresamos a Vilanova, donde llegamos hacia las 20:45 h, cansados pero contentos
Conclusión: una jornada sencilla, sin prisas, con buenos momentos y la satisfacción de haber compartido tiempo con unos buenos amigos.




